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jueves 24 enero 2013

El fin del mundo (otra vez)

Ayer estuve viendo el reportaje de Jon Sistiaga en Chernóbyl. No es que me apeteciera mucho, porque ya intuía cual iba a ser el contenido, pero allí estuve. Casi una hora delante de la tele viendo la misma historia de siempre. El reportaje (de impecable factura visual) es un más de lo mismo sin mayor interés. No aporta un dato, un testimonio, una imagen que no hayamos visto hasta la saciedad en las decenas de documentales que se han hecho sobre el tema (algunos realmente buenos). Creo que han perdido la oportunidad de salirse un poco del tópico, la sobreactuación y la leyenda urbana para profundizar un poco más en como está la situación hoy en dia con la construcción del nuevo sarcófago, la nueva planta de reprocesamiento de combustible, etc. Asuntos que justifiquen la presencia de un equipo de televisión más allá de sacar a su protagonista con cara de aguerrido reportero con un par, hablando de “zonas incompatibles con la vida” “el fin del mundo” y todo ese tipo de frases que intentan trasladar al telespectador a una realidad, sino inventada, si exagerada hasta el ridículo.

Conozco cada palmo de terreno que allí se muestra. Conozco a algunas de las personas que allí aparecen (Yuri Tatarchuk fue mi guía durante varios de mis viajes a la zona y guardo como tesoros los grandes momentos que viví allí dentro con él). Y no consigo entender cómo con los medios técnicos, económicos, etc. que la gente de Sistiaga disponía, se puede afrontar un reportaje sobre un tema tan serio sobrevolando cuestiones de fondo y aterrizar justo en el medio del barrizal del sensacionalismo para mayor gloria del reportero de turno.

 

con 2 comentarios

2 Respuestas a 'El fin del mundo (otra vez)'

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  1. Pues su comentario, desde luego, es peor que el documental. Dice que el documental es “sensacionalismo para mayor gloria del reportero de turno”. Sin embargo, su comentario, con cosas del tipo “Conozco cada palmo de terreno” (valiente exageración) sí suena a “sensacionalismo para mayor gloria” del bloguero de turno, en este caso usted. Desacredita usted sin fondo, sin contenidos de ninguna clase. Dice que lo que cuenta el reportaje está muy visto y es lo mismo de siempre, pero yo he visto una decena de los más conocidos reportajes sobre Chernobyl y en el de Sistiaga me enteré de muchas cosas que no conocía por los anteriores. Su tono, en dos párrafos, es el del presunto experto que cree saber más que nadie en el mundo, muy falto de humildad y, desde luego, sin el menor contenido.

    Pues vale

    14 Feb 13 a las 12:45 am

  2. Hola
    Me alegro que te haya gustado el reportaje de Sistiaga. Cualquier intento de dar a conocer lo que allí pasa es digno de elogio. Aquello es un problema aún latente (fíjate en la noticia del desplome del tejado de ayer mismo…). Dicho esto, insisto en que hacer en el año 2013 un reportaje como el de Sistiaga es una oportunidad perdida. Oportunidad perdida para saber los problemas reales a los que se enfrenta la gente que participó en las tareas de “liquidación” hoy en día, de saber como va a día de hoy la obra del nuevo sarcófago, de aclarar el motivo por el que lleva tantos años de retraso, etc. Sigo creyendo que no enseña nada que no se haya visto ya hasta la saciedad. Es, en todo caso, mi opinión. Por otra parte, mi relación con el tema de Chernobyl es distinta a la de Sistiaga. Entre otras cosas porque mis viajes allá han sido en mis días libres y costeados íntegramente de mi bolsillo. Es decir. No he ido allí a trabajar. Pero eso ni me convierte en un experto ni nada por el estilo. Si pierdes 15 minutos buceando un poco por mi web te darás cuenta enseguida.
    Te aconsejo el documental “Radiophobia” del también español Julio Soto. Una maravilla.
    Gracias por dejar tu comentario.

    César Toimil

    14 Feb 13 a las 8:14 am

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